25 abril 2016

Cómo organizarse en el trabajo (II)



La semana pasada comencé con el tema Cómo organizarse en el trabajo, y como lo prometido es deuda, aquí tenéis unos pocos tips para empezar y que yo estoy llevando a cabo sin demasiado esfuerzo pero muy buenos resultados. 

1. MESA DESPEJADA.

Dicen los expertos que enfrentarse a una nueva jornada sentándonos ante una mesa limpia de papeles y distracciones varias ayuda increíblemente.

2. DISTRIBUYE TU TIEMPO.

Abre tu agenda, o libreta, y lista todas las tareas que tienes y quieres hacer en el día. Empieza por aquello que sea prioritario, por ejemplo algo de lo que dependa el trabajo de otros, es decir algo por lo que si tú te retrasas otros no podrán hacer su labor y provoques un retraso en cadena. 

Continúa por lo que no te apetezca nada hacer, por engorroso, por ser un problema a resolver… dicen que es mejor quitárselo de en medio lo antes posible, primero porque a primera hora estamos más frescos y capacitados. Segundo porque evitaremos llevarlo en mente todo el día.

Ponte límites de tiempo para llevar a cabo las tareas. Períodos de 25 minutos con descanso de 5. Trabajar contrarreloj lejos de estresar, dicen que ayuda a que nos concentremos más. Pero igual de importante es descansar y desconectar.

Deja las últimas horas libres para imprevistos de última hora, o mejor aún, para adelantar trabajo.

3. CONCENTRA TAREAS DEL MISMO TIPO.

Hacer un mismo tipo de tarea durante un período determinado de tiempo provocará que trabajemos mecánicamente, y por tanto más rápido, que si saltamos de una a otra tarea. Por ejemplo, si tienes que rellenar formularios, o redactar informes, reserva un rato para hacer todos los que sea posible, incluso adelantando futuros.

4. EL E-MAIL.

Estar pendientes del correo electrónico, de contestar al momento, es una de las formas más fáciles de distraernos de nuestro objetivo. Es mejor estipular tres momentos de la jornada para comprobar y contestar. Lo que sea realmente urgente no dudes que te llegará vía telefónica. 

5. DISTRACCIONES.

Hay quien se pone el móvil en modo avión, o quien directamente lo apaga. Hay quien cierra el correo electrónico o desactiva el icono que te avisa de la entrada de nuevos mails. Hay quien usa tapones, o música para concentrarse. Para ser productivo hay que evitar distracciones, porque la clave no es trabajar más sino mejor. 

Sin embargo también es importante interactuar con los compañeros, reservar esos 5 minutos entre sesión y sesión para levantarte a por agua, a la impresora y charlar con ellos.

6. ORGANIZA TUS PAPELES

Usa archivadores, carpetas de colores, bandejas, o el método que te parezca mejor para organizar tus documentos sin tenerlos apilados encima de la mesa. 

7. LIMPIA-TIRA.

Durante la jornada, y sobre todo antes de marcharte a asa, haz un repaso de pos-it caducados, anotaciones rápidas que haces en hojas reutilizadas, y de todo aquello que no sea ya necesario tener a las vista, o incluso tener. De ese modo comenzarás el día con el punto número 1 listo. 


En las últimas semanas he estado implementando estos puntos, y ha resultado extremadamente fácil, sobre todo cuando ves que los resultados son visibles y te hacen estar mejor. Por lo que en un próximo post prometo contar punto a punto cómo me estoy organizando personalmente y cómo he adaptado los puntos de arriba a mi día a día. 

¿Tu tienes algún truco infalible para compartir? 



Un beso, 



18 abril 2016

Cómo organizarse en el trabajo (I)



Si me preguntaran qué sentimiento describiría mi estado de las últimas semanas lo tendría claro: desbordada

No todo es oro lo que reluce y ante las nuevas circunstancias reconozco que me he sentido muy perdida. 

Me gusta ser práctica. Soy de las que piensa la ruta más rápida antes de cada traslado, de las que la frase “matar dos pájaros de un tiro” es un lema vital, de las que celebra que hayan sacado una crema que te puedes aplicar bajo la ducha como si me hubiera tocado la lotería. Por eso cuando día tras día ves que no avanzas, que los imprevistos en el trabajo te retrasan y hacen que te equivoques una y otra vez, es lógico que me sienta enfadada conmigo misma, estresada y como es lógico, desbordada. 

En el trabajo he coordinado mi primera exposición “grande”, y sé que puedo hacerlo diez veces mejor de lo que he hecho esta. 

Analizando la situación me he dado cuenta de dónde han radicado los principales errores, el origen de los fallos. Ha sido en la forma de organizarme

Está claro que la clave de un buen trabajo es la organización. Y en este caso, lo que le vale a unos, no me ha valido a mí. 

Es lógico que cuando estás aprendiendo algo, asumas el sistema del maestro como el único, pero creo que no todos los sistemas son válidos para todas las personas. Y ese ha sido mi principal error. 

Es complicado cambiar de método después de diez años trabajando con otro. Y eso me ha provocado doble descoloque. Todo nuevo, doble inseguridad, mayor probabilidad de error. 

Ahora que todo ha acabado, que las obras cuelgan en las paredes, o lucen en sus vitrinas, tocaba analizar y sobre todo enmendar. Buscar la solución.

Por eso, en los últimos días he estado leyendo, empapándome de técnicas de gestión de tiempo, de mejora de la productividad laborar. GTD, sistema Pomodoro, Eat that frog, Batching, Eisenhower, Bullet Journal… hay mil formas de enfrentarse a un trabajo y sacar lo mejor de uno mismo, para desenvolverse ante los imprevistos sin que tu barco haga aguas a la mínima de cambio. 

He estado buscando fórmulas mágicas que me ayuden a enfocar los siguientes proyectos del modo correcto. No quiero sentirme desbordada, o al menos que ese sentimiento sea continuo o afecte a mi vida personal. 

Sé que la magia no existe, y que sólo con constancia conseguiré lo que me propongo pero bueno, no voy por mal camino. 

He sacado en claro algunos puntos esenciales que todos comparten:

· Anticípate

· Distribuye las tareas en grupos (tipo, prioridad, complejidad…)

· Ponte límites de tiempo

· Evita las distracciones 

No parece nada del otro mundo, lo difícil es llevarlo a cabo de una manera fluida y natural. Pero no es imposible.

Si te interesa el tema, y tienes una cuenta Pinterest, aquí he recogido distintas páginas, infografías, e ideas que pueden serte tan útiles como a mí. Yo, mientras, voy a ir implementando lo aprendido.

Tranquilos todos, que esto no se acaba aquí. En los próximos días, haré un resumen más extenso de lo aprendido. Y abordaremos a fondo cómo organizarse en el trabajo para ser más productivo

28 marzo 2016

De todo un poco y alguna que otra decisión


Hace casi dos semanas que no publicaba en el blog. La verdad es que se me han pasado volando pero que quieres que te diga, sentía un poco la espada de “no has publicado, no has publicado”. A veces la presión era tanta que incluso he estado tentada a dar carpetazo a mi aventura bloguera. 

Hay mil webs, mil páginas, blogs, vlogs…de hecho un día me acerqué a la tienda donde compramos los periódicos en La Granja y donde me encantaba cotillear revistas y hacerme con unas cuantas, pero pensé: todo esto, y mucho más escogido (a mi gusto) puedo encontrarlo en tal o cual blog, en YouTube o en el propio Pinterest, de modo gratuito. 

Es verdad que La Merienda a las 5 tenía también un componente terapéutico para mi. Es decir, era mi momento, dedicarme a escribir, a preparar un tema, a editarlo, hacer fotos…pero la vida da muchas vueltas y afortunadamente, puede que ya no necesite terapia. ¿Bien, no?

En estos días de Semana Santa, me he dado cuenta de que no necesito los likes de nadie, ni siquiera compartir nada. Quizá suena un poco más duro de lo que realmente quiero transmitir. Durante estos días he aprovechado mi tiempo con mi familia, con mis amigos, con sus hijos. Hemos pasado horas hablando, nos hemos reído, hemos jugado, me he organizado mejor que nunca con la casa, he paseado por el campo, he comido sin parar. He podido volver a engancharme a un libro, planear cosas divertidas para hacer con los pequeños. 

En un momento que estuve a solas, me dio por pensar que de repente, lo tenía todo. Hace un año por estas fechas, me pasaba la mayor parte del día encerrada en casa leyendo porque caminar me suponía un esfuerzo tremendo. Esta Semana Santa he vuelto a hacer mi vida completamente normal. Hace un año estaba de baja laboral y ahora me reconozco en un trabajo que me gusta. Hace un año estaba malhumorada, preocupada y triste, y ahora me siento a gusto, muy a gusto tal cual estoy. 

Pero tampoco siento la necesidad de contarle a todo el mundo que estoy encantada de la vida, ni cómo disfruto haciendo esto o aquello.

Mi vida actual ha adquirido un nuevo ritmo que no me permite tampoco perder demasiado el tiempo, de hecho busco cómo optimizarlo de la mejor manera posible en favor de mi familia y al final, en mi propio beneficio. Así que mi idea es publicar cuando me apetezca, y lo que me apetezca. No sé cómo ni cuándo. Probablemente al final quedemos por aquí mi familia y mis amigos, pero bueno, no es ya un problema. 

Sé que ha habido muchas de vosotras que os habéis apuntado al blog por los temas de orden y limpieza, así que esta noche os mandaré un mail directo con un link al RETO LIMPIEZA DE PRIMAVERA que organicé el año pasado, para que podáis descargarlo durante esta semana. Además os adelanto que una amiga está preparando una web dedicada a este tema que seguro es un éxito rotundo. En cuanto la tenga rodando, por supuesto, lo compartiré con vosotras. 

Por lo demás sólo decirte que tengo muchas cosas pendientes para hacer en los próximos días: terminar el libro que he empezado este fin de semana y comenzar el que me ha regalado mi suegra por mi cumpleaños, que dice que me va a encantar (siempre acierta), seleccionar las fotos de familia estos dos últimos meses para revelarlas, estrenar los lápices acuarelables que me regalaron mis padres con el dibujo de la fachada de una casa de La Granja que me hizo fantasear cual cuento de La Lechera, y organizar el despacho de casa para que sea más práctico para todos. 

Lo dicho, nos vemos pronto. ¡Sean felices! 

Besos,

15 marzo 2016

Una escapada al Parque Nacional de Monfragüe


Hace unas semanas el Santo y yo nos fuimos de fin de semana de Evasión. Suena muy cursi, lo sé, pero es que así lo denominaba la Smartbox que muy acertadamente nos trajo Papa Noel las pasadas Navidades. 

Regalo encargado por una prima de mi marido, consciente del tiempo y dedicación de mi Santo a hacer felices a los suyos. 

Y como estas cosas se suelen terminar caducando como no te “obligues” al mes decidimos reservar un par de días para nosotros. Sin niños. Solos. 

La escapada no pudo ser más perfecta. Niños encasquetados a mis padres, nos pusimos en marcha un poco a la aventura porque realmente no sabíamos muy bien qué es lo que nos esperaría en Extremadura

Yo por si las moscas me preparé el viaje. Se ve que ni aunque lo intente puedo dejarme llevar por la inercia. Así que calculé kilómetros, distancias y tracé un plan. 

El destino elegido casi fue un poco al azar. Lo único que influyó, a parte de la distancia, fue el clima. Así que optamos por Extremadura. En concreto el Parque Nacional de Monfragüe. 

Y me, nos, gustó tanto, que aquí estoy relatando crónica de nuestro fin de semana romántico para compartir con todo aquel que se esté planteando hacer una escapadilla de este tipo. 

Salimos relajadamente de Madrid el sábado, con intención de comer en Plasencia. Reconozco que al ser mi primer viaje de más de 80Km en los últimos siete meses, los 250Km se me hicieron eternos, luego en cambio la vuelta, todo lo contrario. 

En Plasencia nos dedicamos a callejear por el casco antiguo, a comer en una terraza al sol en la plaza mayor, visitar la catedral nueva y vieja, el Parador…







La tarde la empleamos en el Parque Nacional de Monfragüe, un paraje sorprendentemente bonito, con una de las mayores reservas de aves carroñeras de europa, y con un montón de rutas de distintos niveles para hacer senderismo, o ir con 4 x 4, bici…

La luz no podía ser más bonita, y pudimos pasar un buen rato tranquilos los dos en silencio observando la naturaleza. Incluso en el coche, el paisaje que nos rodeaba a un lado y a otro era maravilloso. Señores, vuelvo con ganas de comprarme una casa en plena dehesa extremeña.






Al atardecer y justo en el límite del Parque en dirección a Trujillo llegamos a la Hospedería de Monfragüe. Las Hospederías Extremeñas son hoteles rurales de cuatro estrellas situados en puntos turísticos claves de la región.





Esa noche cenamos en el hotel, un menú delicioso y baratísimo (15€).

A la mañana siguiente y tras un pantagruélico desayuno buffet nos dirijimos a Trujillo. Y Trujillo, cuna de conquistadores, nos encantó. Es como meterse en una máquina del tiempo y aparecer en el Renacimiento. Detalles curiosos en cada rincón, casas preciosas.







Por supuesto nos hicimos con un kit de productos gastronómicos de la región estupendo para rememorar nuestra escapadita (embutido ibérico, torta del casar, pastas, vino…).

¿Cuándo estás inmerso en estos planes, verdad que piensas, esto lo tenemos que repetir más a menudo? ¡¡¡Con lo bonito que es España!!!

Yo llevo semanas planeando escapadas con y sin los niños. Busco ofertas, hoteles especiales, calculo las rutas, los gastos…y los archivo. Porque aunque no sea ahora mismo, si que me quiero proponer hacerlos a corto medio plazo.

Desde que tengo uso de razón viajé mucho con mis padres, no solo por Europa, también por España y Portugal. Fines de semana en los que nos montábamos en el coche e íbamos a un lugar, a otro, a conocer pueblos preciosos, a pasear por el campo. Recuerdo a mi padre diciéndonos mirad ahí, mirad eso niños, observad aquello. 

Puede que tanto viaje despertara en mí el amor por el Arte. Estoy casi segura que toda esa belleza supuso el  background que dirían mis colegas ingleses, para mi futuro. Y eso es lo que pretendo para mis hijos.

Esta vez hemos ido sin niños, pero es un plan perfectamente realizable con pequeños. Y ahora que los días son más largos, y mejora el tiempo, seguro que el campo está el doble de bonito. Te recomiendo cien por cien el plan. 

¿Y tu? ¿Me recomiendas una escapada desde Madrid? Con niños...¡y sin!

Besos y a disfrutar 

08 marzo 2016

De cómo un blog puede hacerte sentir mal y que lo que tienes que hacer es encontrar tu Tiffany's



Ayer recibí un comentario de una lectora que me dejó un poco incómoda. Según me decía, hacía poco que me había conocido, pero no sabía si se iba a quedar mucho siguiendo el blog ya que le hacía sufrir.

Me hizo pensar que yo me encontrado a veces en esa situación. Blogs maravillosos, que muestran vidas maravillosas, con niños perfectos o perfectamente imperfectos, con conjuntos desaliñados que valen un pastón, vacaciones familiares financiadas por un sponsor, y queramos o no, todos tendemos a compararnos. Para lo bueno, y para lo malo. 

Hace tiempo que decidí filtrar. Lo que me hace sentir incómoda, aquellos perfiles que me remueven algo no sano por dentro, que me provocan la crítica, los borro de mi lista de Bloglovin o de IG. 

Le contestaba a la lectora, que si algo tiene de bueno esto es que no tienes por qué seguir lo que no te gusta. Tu tiempo libre, el que dedicas a leer por ejemplo blogs, al igual que lo harías con una revista o un libro, es para disfrutar, inspirarse, y si te supone una vara de medir, un mal medio para compararte, o simplemente un tostón, pues coges y lo dejas. ¡Faltaría más!

Y es que en esta vida lo que tienes que buscar es ese lugar, ese espacio, ese momento, que a lo Holly Golightly en Desayuno con Diamantes ante el escaparate de Tiffany's te devuelva la calma, la paz y las ganas de continuar. 

Reconozco que cuando leí el comentario mi primera reacción en caliente fue la de contestar un : ¿Entonces si te hace sufrir, por qué te molestas en escribir un comentario? ¿Para ver si me haces sufrir también a mí? ¡Qué simpática! ¿no?.

Luego pensé que dejando a un lado los motivos que tuvo para dejar su malestar por escrito, su sentimiento no me era ajeno. Lo he vivido. 

LMAL5 es un blog libre, pero es sobre todo un blog personal. Yo cuento mis experiencias, y puede que lo que a unos ayude, a otros les parezca soporífero. Cierto es que nunca me había planteado que pudiera molestar o hacer que alguien se sintiera mal, simplemente porque cuando yo me he sentido así con otros, tal cual, los he abandonado. Tan fácil como darle a la X de arriba a la derecha. Sin rencores, sin acritud. ¡Que la vida son dos días! Te recomiendo 10 formas de ser un poco más feliz.

Continuando con el tema de la “envidia verde 2.0”, esa que te hace sentir pequeñito, que veas que tu vida no es tan 100% Pinterest como te gustaría, creo que si no se ataja a tiempo se puede convertir en un nuevo mal del s.XXI. Y no, no me llames exagerada. Tiempo al tiempo. 

Yo no soy perfecta. Estoy a años luz de serlo. A veces me propongo tratar de alcanzar ese estado, pero entonces me doy de bruces con mi realidad y me doy cuenta de que es absurdo. Lo que hay que buscar no es la perfección, es la felicidad. Enjoy the little things

Si quieres seguir, sigue, si no, cambia de carril. Que no pasa nada.  Pero desde aquí te doy las gracias por darme pie a esta pequeña reflexión. 

Un beso,

05 marzo 2016

Cambio de planes



El destino es juguetón, pero yo ya empiezo a estar acostumbrada. 

A finales de febrero, una vez superado el primer mes desde la vuelta al trabajo, y de mi incorporación a un nuevo departamento, se me planteó un nuevo reto. Y tomar una decisión no fue fácil.

Una vez más las mujeres nos tenemos que enfrentar al dilema, carrera profesional – familia. Yo tengo muy claro que mi familia es lo primero, y que la antepondré a cualquier otra cosa que crea que puede dañarla o afectarla de algún modo. 

Pero también quiero lo mejor para mis hijos. Quiero poder darles todo lo que necesiten, y para eso, aunque suene mal, se necesita dinero. 

Mis hijos van a un colegio excelente, pero se lleva casi íntegro el salario de un mileurista. Además no quiero, no queremos, que se limiten a eso, queremos que aprendan idiomas, que viajen, que completen su formación de la mejor manera posible, que experimenten todo lo que su padre y yo afortunadamente tuvimos, campamentos de verano en el extranjero, años estudiando fuera, clases de piano, de alemán, de tenis, natación… creo que es la mejor inversión para el futuro.

Por otro lado, en esta nueva etapa laboral, se me presentan muy buenas expectativas profesionales. Una nueva oportunidad para desarrollarme, para aprender y para adentrarme de lleno en el engranaje de los museos más importantes del mundo, conocer gente interesante…y también de ganar más dinero, pero claro, eso, tiene un precio. Mi tiempo. El tiempo de mis hijos. 

Tomar una decisión no fue fácil. Ha habido muchas tablas de excel de por medio, muchas cuentas, mucho visualizar el futuro más cercano, y aún más, el inmediato. Afortunadamente he podido negociar un horario flexible para que mis hijos y yo no nos echemos mucho de menos. 

Una vez más tengo la sensación de volver a comenzar una nueva etapa, como hace poco más de un mes cuando me reincorporé al trabajo después de la baja. 

Confieso que estos días he tenido ganas de echarme atrás. El Santo dice que nos acostumbraremos todos, yo también lo creo, pero como madre no puedo dejar de tener esa espinita clavada. 

Como tabla de salvamento pienso en mi propia experiencia como hija. 

Mi madre siempre ha trabajado y mucho. Su profesión la obligaba a estar en su despacho de lunes a viernes hasta casi las nueve de la noche. Llevarse trabajo a casa muchos fines de semana, e incluso en vacaciones. Y aunque durante la semana a penas nos viéramos poco más que lo que duraba el desayuno, y que toda una larga lista de cuidadoras se hicieran cargo de mi hermano y de mi durante años, no tengo ningún trauma. Todo lo contrario. La admiro.

Es más, el día que por sorpresa aparecía antes en casa o en el colegio era el mejor día del mundo. Los fines de semana estábamos juntos y aprovechábamos para hacer excursiones, invitar a amigos a casa, viajar, y gracias a ello tengo millones de buenos recuerdos de una infancia feliz, muy feliz. 

Siempre he estado orgullosa de ella. Jamás me he sentido abandonada. Y ella siempre me ha inculcado la importancia que tiene que una mujer también tenga su independencia económica, que se desarrolle profesionalmente. 

Me aferro a esos recuerdos y entonces estoy segura de que todo esto será para mejor. Si no ahora mismo, dentro de un tiempo no muy lejano.

Ahora lo más importante es que mi tiempo con ellos sea de calidad. Y esa, es mi nueva meta. 

Y para acabar, aunque en inglés, os pongo un link con las 15 cosas que nunca debes decirle a una madre que trabaja fuera de casa. A mí me ha venido estupendamente. Por cierto, también te recomiendo que leas Las 15 cosas que debes evitar decirle a una madre que trabaja en casa.

Un beso, 





01 marzo 2016

Rutinas (II)

René Burri


Mis tardes entre semana son para ellos. Para mis hijos. Reconozco que soy una afortunada por poder “conciliar” trabajo y maternidad desde el primer momento, hace ya casi ocho años. Es verdad que ha habido épocas en las que me hubiera gustado contar con ese tiempo libre para mi, para poder irme de compras, o quedar con alguna amiga, tomarme un café en algún sitio de moda, o ir al gimnasio. 

Otras en las que me he planteado trabajar la jornada completa para evitar esas llamadas a deshora que me incomodan. 

Sin embargo desde que me operaron las disfruto. Tengo ganas de estar con ellos. Se ve que este tipo de acontecimientos te hacen valorar las cosas de otro modo. Ver que ellos sufrieron conmigo me hace querer compensarles de algún modo. Devolverles todo ese tiempo que nos robaron, o que no pude estar con ellos. Devolverles una normalidad de calidad, donde como decía hace unos días, puedan contar conmigo para hacer deberes, jugar a las princesas o leer juntos.

Una vez más apelo a la planificación y a las rutinas como tabla de salvamento para una buena relación. En este caso entre una madre que vuelve cansada del trabajo y unos niños agotados tras nueve horas en cole. 

Es cierto que los mayores son bastante autosuficientes, porque ya tienen 6 y 7 años. Este curso además se duchan ya solos, por lo que me ahorro un montón de tiempo que puedo dedicar a La Heredera o a hacer cosas de casa, especialmente planchar y cocinar.

Nuestras tardes son más o menos así:

Por la tarde cuando llegamos del colegio los niños tienen organizados sus turnos de duchas, y primero siempre lo hace el que ha tenido deporte extraescolar ese día. 

El otro, mientras, empieza a hacer sus deberes. Y se ducha cuando su hermano se haya puesto el pijama y se siente a hacer deberes.

Mientras, yo ayudo a uno u otro, y si no hace falta me pongo a planchar al lado para controlar y sobre todo por si en algún momento tienen dudas. 

A las 7:30pm. Tengo una alarma para saber que me tengo que poner a preparar la cena y la comida del día siguiente. Además aprovecho para lavar o duchar a La Heredera y ayudarla a ponerse el pijama (aunque esto ya lo hace sola).

A las 7:45pm. Aviso a los niños para que preparen sus mochilas del día siguiente. En la cocina tienen un horario con sus extraescolares y días en los que tienen deporte y natación para que sepan qué deben meter. 

A las 20:00pm. Los niños ponen la mesa para cenar y me siento con ellos. Las cenas son rápidas. Normalmente les doy una merienda fuerte, así que cenan un plato único más ligero (una crema, un poco de pasta, tortilla, salchichas con puré de patata…) con un buen vaso de leche.

A las 20:15-20:20, se lavan los dientes y a la cama. 

Les suelo dejar leer unos diez minutos en la cama si quieren, salvo los jueves que suelen caer rotos y no piden quedarse despiertos. 

A las 20:30, rezamos y apago la luz. 

En total estamos hablando de un período de tiempo de aproximadamente dos horas, dos horas y media. Y con organización cunde un montón.

Las tareas de casa que hago por la tarde desde que me incorporé al trabajo se han reducido bastante gracias al Santo que me ayuda mucho y en principio sólo tengo que planchar (martes y jueves), preparar cenas y la comida del día siguiente, preparar la lavadora, recoger la cocina y poner la mesa del desayuno antes de acostarme. 

Los fines de semana, niños y casa son todo míos, y suelo aprovechar para repasar a fondo la casa: limpiar la cocina a conciencia, ordenar algún armario, limpiar cristales…en fin todas esas cosillas que no haces durante el día a día, pero que son también necesarias. 

Como ves poco tiempo me queda para el ocio. La verdad es que llego agotada a las 20:30, tras catorce horas sin parar un momento. Sin embargo desde que empecé a trabajar de nuevo, y a pesar del maratón diario, me encuentro mucho mejor. Cada día mejor, más sana. La pierna está respondiendo fenomenal a mis nuevos hábitos, e incluso he hecho algunos pequeños logros como conseguir ponerme un calcetín sin ayuda (y sin hacerme daño).

Por todo esto tenía ganas de compartir contigo todo lo que hago, por si de algún modo te ayuda o te motiva. Te lo debía. 


Un beso fuerte,

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